Tras Google y sus adquisiciones, Microsoft y sus plagios, y Apple y sus inventos, cerramos el ciclo de los grandes tecnológicos con un nombre que, desgraciadamente, ya casi pertenece al pasado. Yo no entiendo un pijo de finanzas, pero los que hagáis clicad aquí. ¿Mal, no? Pues esta parece haber sido la tónica de Yahoo! durante los últimos años. Qué pena. Creo recordar que mi primer mail me lo hice en Rocketmail (luego adquirido por Yahoo!), y que ése y no otro era el buscador que usaba en mis inicios en la Red. Tienen un portal genial, un buen servicio de correo, un messenger simpático y todo lo que quieras… pero eso no basta, sus acciones se desploman. Como si se hubiesen quedado anclados en el pasado, en la web 1.0. Como si la interactividad no fuese con ellos. Y claro, los anunciantes no tienen en cuenta criterios sentimentales precisamente. ¿Resolverá la dramática situación su nuevo centro de investigación europeo, que han instalado en Barcelona? Difícil, pero de ilusión también se vive. Hay que apasionarse, dice el gurú Frank Maguire. Yahoo!