El secreto a voces se ha confirmado hoy: Google ha comprado YouTube por 1.650 millones de dólares. Como siempre, a la que un servicio despunta un poco -en este caso, mucho-, Google va y lo compra, como ya sucedió con Blogger, la aplicación estadística Urchin, y tantos otros productos. ¿No os recuerda este modus operandi a alguna otra compañía del sector?
Google es diferente, don’t be evil, dicen ellos mismos. ¿Tanto? Tienen el buscador más utilizado, diferentes buscadores especializados, correo, RSS, calendario, mensajería instantánea y hasta hojas de cálculo, todo gratuito. Apenas les falta un navegador, aunque sus relaciones con Mozilla son ya de lo más fluidas. Y todos sus productos son maravillosos, pero… su naturaleza online implica que, a la que usas apenas un par de ellos, el volumen de información que tienen de ti bastaría para escribir varios tomos biográficos. Haced la prueba buscando en Google páginas similares a la vuestra (related:http://…). Los resultados pueden ser espeluznantes (aunque a Patatas frITas aún no nos han pillado
). ¿Habrá llegado el momento de vigilarlos nosotros a ellos?
En cualquier caso, la pregunta del día, además de qué pasará con uno de sus pocos servicios fallidos, Google Video, sería la evolución de YouTube -que ahora alojará legalmente contenidos de CBS, Universal y SonyBMG- y, sobre todo, el futuro del video online, ése que YouTube tanto ha impulsado y que, con el apoyo de Google, podría verse multiplicado de forma exponencial. Obvio, con el consiguiente riesgo para la privacidad de sus usuarios.